Por qué comparar con un control deslizante
Dos imágenes una al lado de la otra son sorprendentemente difíciles de juzgar. La mirada salta de una a otra, el cerebro rellena los huecos y las pequeñas diferencias de nitidez o de color pasan sin más desapercibidas. Un control deslizante coloca las dos versiones exactamente en el mismo punto de la pantalla, así que al arrastrar el divisor cualquier cosa que cambie entre ellas parpadea justo en la línea.
Eso lo hace útil siempre que una imagen es una versión procesada de otra:
- Comprobar si un ajuste de compresión ha introducido artefactos visibles antes de aplicarlo a toda una carpeta.
- Comparar dos ajustes de exportación de un editor de fotos, como JPG al 80 frente a WebP al 75.
- Ver qué ha cambiado realmente una ampliación con IA o la eliminación del fondo.
- Revisar un retrato retocado frente al archivo original.
- Detectar diferencias entre dos versiones casi idénticas de un diseño o una captura de pantalla.
Cómo se construye la vista
Suelta o elige dos imágenes a la vez; se usan los dos primeros archivos que aportes. La primera ocupa todo el ancho de la página y la segunda queda justo encima, escalada al mismo marco. Al arrastrar (o tocar) se mueve el divisor: la segunda imagen se ve a la izquierda del tirador y la primera a la derecha.
Debajo del control, dos tarjetas muestran las dimensiones en píxeles y el tamaño de archivo de cada imagen. Juntas responden a la pregunta real que hay detrás de la mayoría de las comparaciones: si el ahorro en kilobytes compensa la diferencia que se ve.
Algunos detalles que conviene saber:
- El orden en que llegan los archivos depende de cómo los selecciones. Si no tienes claro qué lado es cuál, mira los tamaños en las tarjetas; la versión procesada suele ser la más pequeña.
- Las dos imágenes tienen que poder decodificarse en tu navegador. Se aceptan JPG, PNG, WebP y AVIF; convierte antes las fotos HEIC con HEIC a JPG.
- Si las dos imágenes tienen proporciones distintas, la segunda se escala para cubrir el marco de la primera y parte de ella se corta en los bordes. Compara imágenes con la misma relación de aspecto para obtener un resultado útil.
- No se sube nada. Ambos archivos se leen directamente desde tu dispositivo y permanecen en la página hasta que eliges otra pareja.
En qué fijarse
El daño de la compresión no se reparte por igual en toda la imagen. Mueve primero el divisor despacio por estas zonas:
- Degradados suaves, como el cielo, los fondos de estudio o las paredes. Los formatos con pérdida muestran aquí antes que en ningún otro sitio bandas o leves bloques cuadrados.
- Bordes nítidos sobre color plano, como texto, logotipos y contornos de edificios. Busca halos, ondulaciones o un borde difuso.
- Rojos y azules saturados. JPEG guarda el color con menos resolución que el brillo, así que los detalles rojos intensos se emborronan antes que nada.
- Texturas finas repetitivas, como pelo, hierba o tela. Las imágenes demasiado comprimidas las pierden primero y se convierten en una mancha lisa.
- Sombras oscuras, donde el ruido y los bloques se esconden bien en una pantalla tenue pero aparecen en una brillante.
Hazlo al tamaño al que se verá realmente la imagen. En un móvil, un nivel de compresión que parece tosco en un monitor de 27 pulgadas puede ser invisible.
Una rutina práctica para elegir ajustes
La comparación es más útil como parte de un ciclo de prueba corto:
- Elige una imagen representativa del lote, a ser posible una con cielo, piel y algo de detalle fino.
- Expórtala dos veces con ajustes distintos, por ejemplo con la compresión JPG al 80 y al 65.
- Carga el original y el ajuste más bajo. Si no ves diferencia en las cinco zonas anteriores, el ajuste más bajo es seguro.
- Si la ves, carga el original y el ajuste más alto y repite.
- Aplica el ajuste ganador a todo el lote.
El mismo método sirve para los niveles de paleta de PNG, la calidad de WebP y el redimensionado. Cuando dos candidatas se ven idénticas, deciden los tamaños de archivo de las tarjetas: quédate con la más pequeña.