De dónde salen los PDF bloqueados
La mayoría de PDF protegidos con contraseña con los que tratamos no los hemos bloqueado nosotros. Los bancos envían extractos mensuales protegidos con parte de un número de cuenta o una fecha de nacimiento. Los sistemas de nóminas bloquean las nóminas, las aseguradoras las pólizas, las compañías de suministros las facturas, y algunos servicios de billetes electrónicos y visados bloquean sus confirmaciones. La contraseña suele explicarse en el correo con el que llegó el archivo.
Esa protección tiene sentido mientras el archivo viaja por correo, pero estorba una vez que el documento está a salvo en tu propio dispositivo:
- Escribir la contraseña cada vez que abres un extracto de una carpeta de doce.
- Programas de contabilidad o de impuestos que se niegan a importar archivos cifrados.
- Herramientas PDF que no pueden unir, comprimir, firmar ni pasar OCR a un documento protegido.
- Imprimir en una copistería donde preferirías no escribir tu contraseña en un ordenador compartido.
- Archivar: dentro de cinco años quizá ya no recuerdes qué dígitos usaba un banco en 2026.
Dos cerrojos, dos situaciones
Un PDF puede llevar contraseña de apertura, contraseña de permisos o ambas, y puedes saber cuál por cómo se comporta el archivo.
- Pide una contraseña antes de mostrar nada. Es una contraseña de apertura. Escríbela en el campo de arriba y luego añade el archivo.
- Se abre sin problema, pero imprimir, copiar texto o editar aparece en gris, y el lector puede mostrar «Protegido» o «Restringido» en la barra de título. Es solo una contraseña de permisos. Deja el campo vacío y añade el archivo.
Cuando conoces la contraseña de apertura, las restricciones se eliminan junto con ella, así que no necesitas también la segunda contraseña. El resultado es una copia normal, sin cifrar, con «-unlocked» añadido al nombre. Las páginas, el texto, las imágenes, los marcadores y los campos de formulario no cambian.
Cómo funciona
El descifrado usa qpdf, un conjunto de herramientas PDF de código abierto consolidado, que se ejecuta en tu navegador como WebAssembly. No se sube nada, y la contraseña solo se usa para los archivos que añades. Los archivos de hasta 100 MB se procesan en el navegador; para los más grandes, la página ofrece el procesamiento en servidor, en cuyo caso el archivo y la contraseña se envían a nuestro servidor para ese trabajo y se eliminan aproximadamente una hora después de crearlo.
Cada archivo se procesa en el momento en que lo añades, con lo que haya en el campo de contraseña en ese momento. Esto determina cómo funcionan los lotes:
- Varios archivos con la misma contraseña, como un año de extractos de un mismo banco: escribe la contraseña una vez y suéltalos todos juntos.
- Archivos con contraseñas distintas: escribe la primera contraseña, añade su archivo y cambia el campo antes de añadir el siguiente.
- Un archivo que ha fallado: cambiar la contraseña no lo reintenta. Corrige la contraseña, quita la entrada fallida y vuelve a añadir el archivo.
Cuando se rechaza la contraseña
Si estás seguro de la contraseña pero no funciona, la causa suele ser pequeña:
- Espacios copiados. Al copiar una contraseña de un correo es fácil arrastrar un espacio o un salto de línea al final. Escríbela a mano.
- Mayúsculas y distribución del teclado. Las contraseñas distinguen mayúsculas y minúsculas, y un teclado configurado en otro idioma cambia lo que producen algunas teclas.
- La regla equivocada. Las contraseñas de los bancos suelen componerse de varias piezas, como las primeras letras de un nombre más una fecha de nacimiento en un formato concreto. Comprueba si la fecha debe ser DDMMAAAA o DDMMAA, y si las letras van en mayúsculas.
- La contraseña de otro documento. Los extractos de cuentas o años distintos pueden usar contraseñas distintas.
La herramienta no puede recuperar ni adivinar una contraseña desconocida. Quita una protección que tú ya puedes abrir, que es además la única situación en la que hacerlo es legítimo: desbloquea solo documentos que sean tuyos o que tengas derecho a usar.
Después de desbloquear
Cualquiera que consiga la copia desbloqueada puede leerla, así que trátala como cualquier otro documento sensible. Guárdala en una carpeta cifrada o en el almacenamiento de archivos de un gestor de contraseñas, mejor que en la carpeta de descargas.
Desbloquear suele ser un paso hacia otra cosa. Un año de extractos mensuales se convierte en un único archivo ordenado con unir PDF, y los documentos escaneados pesados quedan listos para el correo con comprimir PDF. Si el archivo combinado tiene que volver a viajar, ponle una contraseña tuya con proteger un PDF.