Por qué los diseñadores llenan sus maquetas de latín
El texto de relleno existe para que se pueda juzgar un diseño sin leerlo. Cuando una maqueta contiene textos reales pero sin terminar, los revisores se ponen a corregir frases en lugar de fijarse en los espacios, la jerarquía y el ritmo. Un texto en un idioma que nadie lee con soltura tiene forma de prosa, con longitudes de palabra, puntuación y saltos de línea que parecen naturales, pero no le da a la vista nada a lo que agarrarse.
El pasaje conocido es un fragmento destrozado de De finibus bonorum et malorum de Cicerón, un tratado de ética escrito en el año 45 a. C. La frase original empieza «Neque porro quisquam est, qui dolorem ipsum quia dolor sit amet», más o menos «ni hay nadie que ame el dolor en sí mismo». En algún momento un tipógrafo la cortó a mitad de palabra, y por eso el relleno empieza con «lorem», el final de «dolorem». Se difundió ampliamente con las láminas de letras transferibles en los años sesenta y luego con el software de autoedición, y hoy viene integrado en la mayoría de las herramientas de diseño y maquetación.
Cómo construye el texto este generador
El resultado se monta a partir de un vocabulario de 62 palabras latinas tomadas del pasaje clásico:
- Cada frase tiene entre 6 y 15 palabras, empieza con mayúscula y termina en punto. Las frases más largas a veces llevan una coma en medio, que corta la línea como lo hacen las oraciones reales.
- Cada párrafo tiene de 4 a 7 frases, así que de media ronda las 55–60 palabras. Los párrafos se separan con una línea en blanco.
- En el modo palabras obtienes una simple sucesión de palabras en minúscula sin puntuación, útil para etiquetas de botones, tags o titulares.
Con la opción clásica activada, el texto empieza con «Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit», el arranque que mucha gente reconoce al instante como texto de relleno (en el modo palabras, sin la coma). Desactívala cuando necesites varios bloques que no empiecen todos igual.
Las palabras las elige un generador pseudoaleatorio con semilla, no uno realmente aleatorio. El primer resultado tras cargar la página es siempre el mismo, y cada clic en Regenerar pasa a la siguiente variación de una secuencia fija. Eso hace que las capturas de pantalla y las revisiones de diseño sean repetibles: recarga, pulsa Regenerar el mismo número de veces y obtendrás un texto idéntico.
Elegir la cantidad adecuada
Genera más o menos lo que ocupará el contenido real, no un bloque arbitrario:
- Una tarjeta de entrada de blog suele mostrar un título de 6 a 10 palabras y un extracto de 2 o 3 frases.
- Una descripción de producto en la página de una tienda suele ocupar uno o dos párrafos.
- Una plantilla de artículo largo necesita de 8 a 15 párrafos para probar el ancho de lectura, el interlineado y cómo los títulos interrumpen el flujo.
- La navegación y los botones necesitan palabras sueltas o frases de dos palabras; genera palabras y recorta.
Para comprobar la longitud de lo que has generado frente a un encargo, pégalo en el contador de palabras.
Cuándo el texto de relleno puede engañar
El lorem ipsum tiene una forma uniforme, y el contenido real rara vez la tiene. Antes de dar por bueno un diseño, pruébalo con textos que pongan a prueba la maquetación:
- Las traducciones son más largas. El texto en alemán y en finés suele ser entre un 20 y un 35 por ciento más largo que en inglés, con palabras sueltas de más de 20 caracteres que se niegan a partirse.
- Los titulares reales varían. Uno tendrá tres palabras y el siguiente, dos líneas completas.
- El contenido de los usuarios es impredecible. Los nombres, comentarios y reseñas pueden tener un carácter o varios cientos.
Por último, busca «lorem» en el proyecto antes de publicarlo. El texto de relleno olvidado en una página en producción es uno de los errores más comunes del día del lanzamiento, y los buscadores sí lo indexan.